miércoles, 4 de enero de 2012

ELLA ES DIFERENTE




ELLA es diferente. Y lo hace notar, incluso ante situaciones extremas. Lo grave de su enfermedad no estaba en la extirpación del tumor, sino en lo que sobrevendrá en el postoperatorio y en el estudio anátomo-patológico de lo extraído. No obstante, ella llegó en helicóptero, ignorando a los asalariados de los planes rascarse que le hacían “el aguante” en la puerta, soportando estoicamente el calor del verano porteño.

Contrató todo un piso del Hospital Austral, que nadie ignora que es del Opus Dei, para que ningún ruido la moleste. Suponemos que esto importa una enorme suma de dinero, a la que el Opus Dei es muy sensible, pero que en este caso estamos pagando todos los habitantes del país.

Ya han aparecido quejas de algunos ciudadanos a quienes les han postergado sus tratamientos oncológicos. Es el caso, por ejemplo, de una mujer que padece cáncer, que contó en una carta que el tratamiento de quimioterapia que le correspondía en estos días fue “reprogramado” para febrero, en una enfermedad en la que los minutos son vitales.

Mientras hacía campaña para reinstalarse en la presidencia, por el contrario, Cristina se fotografiaba con cualquiera, en medio de sonrisas y gestos populistas, acariciando niños y abrazándose con obreros y gente del pueblo. Pero ahora no. Ganó por un porcentaje muy alto de votos y para demostrar la distancia con los demás compatriotas, en lo que hace a la salud, la presidente no quiere contactos perniciosos.

Máxima Zorreguieta, una argentina devenida en miembro de la realeza europea, no solamente se traslada en aviones de línea y educa a sus hijas en colegios del estado, sino que se hace atender en los hospitales públicos de su país adoptivo, sin excesivos circos ni custodias. Y lo mismo se verifica en otras casas reales de Europa y del mundo, y entre muchos jefes de estado que dan el ejemplo en sus respectivos países.

La Reina, en cambio, convencida de su sangre azul, no solamente tiene una descomunal y lujosa aeronave para su uso personal, con cargo al estado por supuesto, sino que se hace atender únicamente en nosocomios privados, cerrando pisos “por seguridad”, y llegando en helicóptero, a fin de tener el menor contacto posible con la plebe.

Otros presidentes argentinos recientes han tenido problemas de salud y los han resuelto con muy bajo perfil. Es importante recordar que el excelente hospital Argerich, desde la era K, tiene un piso “presidencial” reservado, que jamás usaron Cristina ni Néstor. Ellos son diferentes.

© Raquel E. Consigli y Horacio Martínez Paz

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